Los sistemas instalados son programas de software que se instalan directamente en un dispositivo de escritorio o laptop. Requieren una instalación previa en el sistema operativo y se ejecutan localmente en el dispositivo. Se instalan directamente en el disco duro del dispositivo. Suelen tener un acceso más rápido a los recursos del dispositivo, como almacenamiento y memoria. Proporcionan una experiencia más completa y rica en funcionalidades debido a su capacidad para utilizar los recursos locales. Ejemplos: Microsoft Office (Word, Excel, PowerPoint), Adobe Photoshop, VLC Media Player.
Las aplicaciones web son programas de software accesibles a través de un navegador web y se ejecutan en servidores remotos. Los usuarios interactúan con la aplicación a través de una interfaz en el navegador sin necesidad de instalar software en su dispositivo. No requieren instalación local, ya que se ejecutan en el servidor y se accede a través de un navegador web. Pueden ser accesibles desde cualquier dispositivo con conexión a internet. Suelen requerir una conexión a internet para su funcionamiento. Son más fáciles de mantener y actualizar, ya que los cambios se realizan en el servidor y se reflejan de inmediato en todas las instancias. Ejemplos: Gmail, Google Docs, Facebook, Twitter.
Las aplicaciones móviles son programas de software diseñados específicamente para dispositivos móviles, como smartphones y tablets. Se instalan y se ejecutan directamente en el dispositivo móvil. Se instalan desde las tiendas de aplicaciones (como App Store para iOS y Google Play para Android) o a través de otros métodos. Pueden aprovechar características específicas de los dispositivos móviles, como la cámara, el GPS y las notificaciones push. Pueden funcionar tanto en línea como fuera de línea, según el diseño y la funcionalidad de la aplicación. Proporcionan una experiencia adaptada y optimizada para dispositivos móviles. Ejemplos: WhatsApp, Instagram, Uber, Spotify.